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Trastorno de aprendizaje

Definición, clasificación y epidemiología y sensibilización

Trastorno de Aprendizaje (TA) es un término genérico que hace referencia a un grupo heterogéneo de entidades que se manifiestan por dificultades en la lectura, escritura, razonamiento o habilidades matemáticas. Aunque el TA puede ocurrir concomitantemente con otras condiciones discapacitantes , como la deficiencia sensorial y el retraso mental, o con influencias extrínsecas como la desventaja socio-cultural o una enseñanza insuficiente o
inapropiada, el TA no es el resultado de estas condiciones o influencias.

El TA una condición permanente que interfiere en la vida escolar del niño, porque crea una disparidad significativa entre su verdadero potencial y el rendimiento académico, repercute en su autoestima y en las relaciones con sus compañeros y puede afectar notablemente la dinámica familiar.

Los TA han sido definidos por el Manual Estadístico de Trastornos Mentales (DSM-IV) y por
la Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE-10) ; ver tabla 1. CIE-10 (1993):

Trastornos específicos del desarrollo del aprendizaje escolar

  • Trastorno específico de la lectura
  • Trastorno específico de la ortografía
  • Trastorno específico del cálculo
  • Trastorno mixto del desarrollo del aprendizaje escolar
  • Otros trastornos del desarrollo del aprendizaje escolar
  • Trastorno del desarrollo del aprendizaje escolar sin especificación
  • DSM-IV ( 1994): Trastornos específicos del aprendizaje
  • Trastorno de la lectura
  • Trastorno del cálculo
  • Trastorno de la escritura
  • Trastorno de Aprendizaje no especificado

Los TA hacen referencia a déficits específicos y significativos del aprendizaje escolar y tienen unos criterios diagnósticos propios que pueden resumirse en:

  • Las capacidades de lectura, escritura o cálculo medidas mediante pruebas normalizadas, administradas individualmente, se sitúan por debajo de lo esperado para la edad cronológica del sujeto, su cociente de inteligencia y la escolaridad propia de la edad.
  • Estas alteraciones han de interferir significativamente en el rendimiento académico o en las habilidades de la vida cotidiana que exigen lectura, cálculo o escritura.
  • Si hay un déficit sensorial, las dificultades para la lectura, cálculo y escritura exceden de las asociadas habitualmente a él.

También deben cumplir la premisa de no ser consecuencia directa de otros trastornos como retraso mental, enfermedades neurológicas, problemas sensoriales o trastornos emocionales.

Los criterios diagnósticos DSM-IV especifican que el TA debe basarse en algo más que la exploración clínica; es imprescindible evaluar la presencia de un déficit específico mediante protocolos de test estandarizados. Además, es también indispensable la medida formal del Cociente Intelectual (CI). Esta evaluación, realizada por un especialista en neuropsicología o psicopedagogía se detalla en el apartado «Evaluación psicopedagógica».

La prevalencia de los TA arroja cifras bien dispares en la literatura: se estima entre 5-10% entre el 10- 15% o entre 16-20%,según los distintos estudios.

Del total de escolares con TA, el 80% tienen dificultades en la lectura La prevalencia de la dislexia oscila entre 3-10% Y la de la discalculía entre 3-6% de la población escolar.

En el año 2004 el Instituto Nacional de Evaluación y Calidad del Sistema Educativo (INECSE) concluye que en sexto curso de educación primaria el 16% de los alumnos tiene un rendimiento bajo en lengua castellana y matemáticas y en el último curso de la ESO el 15 % tienen un rendimiento bajo en lengua castellana y el 17 % en matemáticas . Sería muy útil una evaluación de los factores que inciden en ello y especialmente de la incidencia que los TA pudieran tener en este problema.

La identificación lo más temprana posible de los TA es esencial para su tratamiento también precoz, antes de que la escolarización esté muy afectada y el chico tenga importantes secuelas emocionales, pues entonces la efectividad del tratamiento será mucho menor.

Es recomendable la preparación del personal docente de todos los centros educativos, sobre las diferentes dificultades específicas de aprendizaje y dislexia. Máximo si en el centro educativo existe algún caso específico. Además es fundamental, una correcta aplicación de las "adecuaciones curriculares", en los casos pertinentes.

Todo profesional de la educación, sin importar el nivel desde inicial hasta adulta, debería saber algo sobre dislexia y tener en cuenta estas recomendaciones en la medida de lo posible. Es de suma importancia la preparación de los docentes de manera que puedan reconocer las características y remitir al estudiante a un especialista en lenguaje escrito (Terapeuta de Lenguaje/ Logopeda), psicólogo cognitivo, psicopedagogo para ser evaluado, diagnosticado y recibir la ayuda específica lo más pronto posible.

Puesto que el estudiante requerirá de todo el apoyo necesario por parte de sus docentes ordinarios.
La dislexia es fácil de reconocer o por lo menos de sospechar si las personas que rodean al niño conocen las características. En nuestro país este tipo de características son obviadas por completo (en muchos casos).
La identificación temprana de la situación y el tratamiento eficaz y continuo ayudan al estudiante a superar esta barrera y a llevar una vida académica y emocional normal.


El concepto no es comenzar a etiquetar niños como disléxicos. Lo que se requiere son métodos discriminatorios para satisfacer las necesidades de educación específica de estos estudiantes.


Debido a la importancia de la detección precoz, antes de que se generen problemas de personalidad. En lugar de ignorar las dificultades o atribuirlas a descuido, desatención, falta de interés o de madurez; se recomienda la remisión inmediata a un especialista en lenguaje (Terapeuta de Lenguaje),a un psicólogo cognitivo, psicopedagogo… todos ellos con experiencia educativa y en dificultades específicas de aprendizajes, con el fin de descartar problemas y /o características de dislexia. Para que pueda ser evaluado y diagnosticado correctamente.

Trastorno específico de los aprendizajes escolares:

Lectoescritura (dislexia y disortografía):

Entre las clasificaciones más difundidas de dislexia se encuentran la clasificación de Boder (disfonética y diseidética) y la de Bakker (dislexia perceptiva y lingüística). Existe una estrecha vinculación entre las dificultades en el aprendizaje de la lectura (dislexia) y de la escritura disortografía). Habitualmente se dan juntas, aunque existen casos infrecuentes de disortográficos que leen de manera aceptable. Es importante distinguir la disortografía de la disgrafía (también denominada discaligrafía o disgrafía motora), que suele manifestarse como parte de un síndrome dispráxico o dentro de un cuadro de torpeza motora.

Cálculo (discalculia):

La gran mayoría de niños con retraso escolar fallan de forma particular en las matemáticas, lo cual suele ser un reflejo de deficiencias más globales (inteligencia, lenguaje, atención, memoria, etc) que se manifiestan en esta actividad especialmente compleja. Pero el niño con discalculia presenta una dificultad específica en el aprendizaje y manejo de los números y se encuentran a dos desviaciones estándar por debajo de su grupo de edad en las nociones aritméticas y en los cálculos matemáticos, mientras que su nivel de inteligencia es normal. Una vez detectado el TA y analizado tanto las áreas deficitarias como las áreas de rendimiento normal en la evaluación diagnóstica, el psicopedagogo propondrá el programa de intervención personalizado y adecuado a cada caso particular.

Los niños con TA tienen problemas para responder a las cada vez mayores exigencias escolares, y a medida que pasan de un curso a otro puede evidenciarse una carencia de aprendizajes con respecto a sus compañeros, lo cual puede mermar seriamente los aprendizajes futuros.


Por ejemplo, alrededor del 74% de los disléxicos identificados en el tercer curso de primaria mantienen sus dificultades en secundaria .

Dichas dificultades académicas pueden potenciar la vulnerabilidad de estos estudiantes a manifestar otros problemas en áreas no académicas como la social (carencias en las habilidades sociales y de interacción social, relaciones conflictivas con personas significativas), La personal (autoconcepto bajo), conductual (agresión, conducta antisocial). Por lo tanto, hay que tener en cuenta que entre un 25-50% de los niños con TA sufren problemas sociales, emocionales y conductuales a lo largo de su vida .

  • El profesorado debe transmitir a la familia que el TA es una condición de por vida y debe seguirles durante toda la niñez hasta la adolescencia.
  • Quizá puede desempeñar también una labor preventiva de educación para la salud dando unos consejos muy básicos a todos los niños como son: dormir las horas suficientes, comer de forma equilibrada -y en especial hacer un desayuno muy completo, sobre todo en aquellos estudiantes que están sometidos a jornadas intensivas de mañana.
  • Se debe aconsejar a los padres que no sometan a los niños a excesivas actividades extraescolares (los niños deben tener tiempo para hacer sus tareas escolares, para jugar y para aburrirse) y que limiten el tiempo y los contenidos frente a la televisión, ordenador y videoconsolas.
  • El papel de los padres en el aprendizaje escolar es fundamental. El estudio requiere tiempo y hábito. Los padres deben facilitar un lugar adecuado y deben enseñar al niño a tener sus cuadernos y libros en orden, manejar la agenda escolar, planificar las horas de estudio; deben estar disponibles, dar sensación al niño de que están para escucharle y ayudarle.
  • Motivación y afecto son dos pilares fundamentales en el proceso de aprendizaje y los padres están en una posición privilegiada para ofrecer ambas cosas.
  • Es importante que la familia, y sobre todo el niño, se centren en los puntos fuertes de su perfil de valoración neuropsicológica y que entiendan que ésta no va dirigida a poner etiquetas sino a ayudarle a desarrollar actitudes y aptitudes para solventar sus dificultades, de modo que pueda generalizar rápidamente estos nuevos aprendizajes con el objeto de utilizarlos de forma autónoma y fuera del ámbito de la reeducación.

De todo lo anterior se extrae el valor sustancial que tiene la observación continúa a los estudiantes, para detectar en forma temprana, cualquier tipo de alteración o conducta atípica que pueda estar generando dificultades en sus procesos de enseñanza y aprendizaje.

Como la necesidad de pasar pruebas, baterías específicas en 4ª y 5ª de infantil y primero de primaria que nos sirvan de despistaje y nos aporten datos para establecer posibles alumnos, como grupo de riesgo.

La dislexia debe considerarse un factor relevante en la vida de un infante que debe ser tomado en cuenta por padres y educadores.

Según las estadísticas ya citadas, se puede esperar que en un aula de 25 alumnos haya al menos un niño con esta dificultad para el aprendizaje.

En el aula, se puede detectar esta disfunción por el retraso o lentitud en el aprendizaje de la lecto-escritura, si existe tendencia al deletreo y escasa comprensión lectora debida a la falta de ritmo y ausencia de puntuación.

A medida que los cursos escolares avanzan los problemas se pueden agudizar y provocar malos resultados, baja autoestima, actitudes de desgana y comportamientos que pueden perturbar el clima de concordia en una aula, situación que puede incluso generar actitudes rebeldes en el afectado, llegando en algunos casos al desarrollo de conductas de defensa que se manifiestan a edades más avanzadas, tales como esconder las calificaciones o imitar firmas para evitar malos momentos al llegar a casa..

La dislexia se presenta en diferentes grados, desde pequeños problemas que se superan en breves periodos de tiempo, hasta una dificultad que puede arrastrarse de por vida.

Por ello es importante que se realice un diagnóstico oportuno, el cual será el primer paso para obtener resultados positivos y una clara mejoría en el rendimiento escolar del pequeño.

Sin embargo, considere usted que el grado de efectividad también depende de factores como la profundidad del trastorno, el nivel de motivación que tenga el niño y la participación de la familia y el profesorado, así como el seguimiento y la duración del tratamiento, el cual no debe suspenderse hasta obtener resultados consistentes y perdurables


Aportaciones de la Asociación y documento adaptado del original

TRASTORNOS DE APRENDIZAJE EN PEDIATRÍA DE ATENCIÓN PRIMARIA
Mª José Álvarez Gómez* y Nerea Crespo Eguílaz**
*Pediatra. Centro de Salud Mendillorri.
Servicio Navarro Salud. Osasunbidea
**Psicopedagoga. Mª José Álvarez Gómez* y Nerea Crespo Eguílaz*.
Dpto Pediatría. Clínica Universitaria de Navarra

 

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